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Documentos

Sobre el Matrimonio y la Familia

Carta pastoral de los Obispos de Ancud (Parte 2)
Fecha: 29/08/2003
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Ancud
Autor: Mons. Juan Luis Ysern de Arce


El matrimonio en nuestra Iglesia Católica

El Sacramento del Matrimonio

17. La Iglesia Católica, fiel al mensaje del Señor, mantiene con firmeza que el matrimonio de sus fieles es Sacramento que expresa la unión de Cristo y la Iglesia (Ef. 5, 2 y 25 –32). Esta alianza de Cristo con su Iglesia es, no sólo el gran modelo de la alianza matrimonial, sino que por el hecho de estar la alianza matrimonial elevada a participar de la alianza de Cristo con la Iglesia contiene en sí el compromiso de vivirla y hacerla visible con fidelidad al Señor. De este modo, en la medida que los esposos siguen el impulso del Espíritu Santo para vivir con gratuidad la entrega y acogida mutua, se hacen expresión de la gracia con la que Dios los llama y acoge, participando así de la entrega de Cristo a su Iglesia.

18. Para sellar esta alianza, Dios se hizo hombre en Cristo y vivió su ofrecimiento total hasta la muerte, entregando su cuerpo y su sangre, en donación definitiva de sí mismo, realizada de una vez para siempre. Así nació la Iglesia formando un solo Cuerpo con Cristo como sacramento de unidad. De este modo Cristo y la Iglesia, esto es la humanidad que cree y acoge al Dios que se nos hace regalo en Cristo, han quedado unidos de forma indisoluble. La Iglesia tendrá siempre como tarea vivir esa comunión y anunciarla por todas partes, invitando a cada uno a entrar libremente en ella para que cada uno se realice en plenitud (ver I Jn. 1, 1-4). El sacramento del matrimonio ha de expresar todo esto.

La Nulidad Matrimonial

19. Sucede, a veces, que los que llegan a contraer matrimonio llegan faltando algún elemento que es necesario para que pueda realizarse válidamente la celebración del matrimonio. Esto da lugar a lo que se llama “matrimonio aparente”. Esto significa que aunque los esposos y toda la gente crean que están casados, en realidad no lo están.

Convalidación

20. Con cierta frecuencia, en los casos de matrimonios nulos, al pasar el tiempo desaparece el elemento causante de la nulidad del matrimonio, o se ve la forma de hacerlo desaparecer. Si en esa situación, cuando se descubre la nulidad del matrimonio, existe entre ambos esposos verdadero afecto matrimonial, lo que se ha de hacer es convalidar el matrimonio, según corresponda en cada caso.

Declaración de Nulidad

21. Pero, sin duda, el problema principal se presenta cuando en estos matrimonios nulos no existe entre los esposos el afecto matrimonial, que, como hemos dicho antes, no puede ser suplido por la ley ni por nadie. Por falta de intención matrimonial no hay posibilidad de convalidación. La Iglesia Católica estudia con mucha atención esos casos de matrimonios nulos en los Tribunales Eclesiásticos y cuando se prueba que realmente no se produjo el verdadero matrimonio, la Iglesia lo declara nulo. Pero se ha de tener muy claro que la Iglesia Católica ni disuelve ni declara nulo el verdadero matrimonio celebrado por sus fieles que ha sido consumado.

22. Suele suceder que los matrimonios que se han celebrado con superficialidad, con poca madurez, por causas distintas a lo que es fundar y establecer un verdadero matrimonio, poco tiempo después los esposos encuentran muy difícil la convivencia. En conformidad a lo que venimos diciendo, antes de separase deben estudiar bien su situación y tratar de reparar lo que se hizo en forma deficiente. Si esto no es posible, deben pedir la asesoría necesaria para ver si realmente el matrimonio fue válido o no, y ver si corresponde presentar el caso al Tribunal Eclesiástico. Para el análisis y estudio sobre la existencia del verdadero consentimiento matrimonial debe ponerse la mirada en tres etapas. La primera es la etapa de la elaboración del consentimiento, esto es, el tiempo del pololeo hasta el momento en el que se toma la decisión de llegar al matrimonio. La segunda etapa es la de preparación próxima que es la que se vive desde esa decisión hasta el momento de la celebración del matrimonio. La tercera es la consiguiente a la celebración, esto es, el desarrollo de la vida matrimonial.. Es verdad que esta etapa ya no influye en la intención que se tuvo anteriormente, al celebrar el matrimonio, pero su estudio puede ayudar mucho para ver y entender la intención con la que se celebró el matrimonio. La buena preparación para el matrimonio requiere hacer todo lo necesario para que las etapas primera y segunda se realicen con seriedad.

Defensa de los hijos

23. Por otra parte, todos los que de algún modo puedan hacer algo deben poner el máximo esfuerzo por la defensa de los hijos en su compleja situación de crecimiento como personas y en el cuidado de los bienes materiales que les correspondan.

La vida celibataria por el Reino

24. La renuncia a la vida matrimonial para vivir la fascinación del Reino de Dios es otra forma de entrega en plenitud que sólo se puede entender en la medida que se entiende la grandeza de la vida matrimonial. Los llamados por Dios para esta forma de vida hacen ver a los esposos el sentido último y definitivo de la misma vida matrimonial. Lo definitivo es la comunión con Dios y con los demás participando todos de la vida de Dios. La vida plena de la familia de los hijos de Dios en las entrañas del Padre. Lo definitivo entre nosotros es la vida de hermanos. Esta dimensión de fraternidad queda mejor expresada por la vida celibataria vivida por causa del Reino. Por su parte la intimidad de la comunión queda mejor expresada en la comunidad matrimonial. No obstante, ni la intimidad de los esposos que más se quieran, ni la universalidad del que mejor sepa ser hermano de todos, llegan a expresar en plenitud ni la intimidad ni la universalidad que viviremos en la vida de comunión en las entrañas del Padre que nos quiere mucho a todos y nos llama a cada uno con una vocación personal para que participemos en la construcción del Reino.

¿Cómo construir familia hoy día en Chiloé?

25. Son los esposos que viven la fidelidad al Señor los que nos tienen que dar la respuesta a esta pregunta. Aunque todos tenemos que ayudarnos siempre, entregando cada uno el aporte que le corresponde en la complejidad de la vida, es propio de los esposos el campo referente a la construcción de la familia dentro de las realidades concretas que nos toca vivir. Por esta razón pedimos encarecidamente a los esposos que presten especial atención a esta tarea. El cariño y la fidelidad de los esposos en la vida de cada día ha de hacer ver a los hijos lo que es estar atento al otro, sacrificarse por el otro, pedir perdón y perdonar, buscar la armonía, la alegría, la paz … Todo esto lo han de vivir los esposos entre sí y en esa actitud y ambiente de diálogo y cordialidad han de introducir a los hijos. Nadie podrá suplir a los esposos en su labor de padres de familia. Ni los sacerdotes o catequistas, ni la escuela, ni los asistentes sociales o cualquier apoyo o asistencia que se pueda organizar podrán suplir todo lo que lleva consigo la vida propia del hogar como escuela de vida. Y es dentro de ese ambiente donde los niños han de experimentar desde el primer momento lo que significa el diálogo con Dios y el ser fieles a su cariño.

26. No obstante, tenemos que reconocer que hay realidades externas al hogar, que son muy fuertes hoy día y que afectan mucho a la vida familiar y a la convivencia general. Todos tenemos que entregar nuestro aporte para que desde esas realidades sepamos construir la auténtica convivencia humana con el fortalecimiento de la familia. Para nuestra Diócesis, en la realidad de Chiloé, Palena y Guaitecas que hasta hace poco tiempo ha sido una gran realidad de marginalidad y aislamiento, aparece especialmente significativo este momento con la llegada masiva de la industria en el mismo momento que estamos viviendo la revolución tecnológica con el fenómeno de la globalización en un auténtico cambio de época. Dentro de este ambiente queda muy afectada la vida de familia.

27. No hay que empeñarse por mantener la vida de familia según la antigua tradición. La forma de vida, hoy día, es otra. Lo que hay que mantener son los valores aunque la forma de vivirlos sea distinta. Se tiene que mantener la preocupación de cada uno por el otro, la generosidad, la capacidad de austeridad, de reconciliación, la armonía, la unidad, en una actitud de diálogo… aunque ya no se reúnan todos al lado del fogón o de la cocina. Los problemas de los padres, cuyos hijos están lejos en el continente, estudiando, alejados de la familia no se reducen a la preocupación por el buen resultado en los estudios. Situación dolorosa y muy frecuente es la que se produce por el hecho de permanecer los padres fuera del hogar gran parte del día, quedando los hijos fijos en la TV y expuestos al alcohol, las drogas, la delincuencia, etc. Son problemas que requieren una gran labor educativa, de modo que todos adquieran la preparación suficiente y firme para actuar por sí mismos en forma responsable y puedan sentir la confianza de los padres por su criterio y corrección. Los catequistas, los profesores de Religión y todos los educadores deben poner todo el esfuerzo que sea necesario en esta misma dirección. Toda la educación de la juventud debe dar una sólida formación para el matrimonio.

Necesidad de sentido crítico para discernir

28. Es necesario que sepan que van a encontrar muchas cosas nuevas sobre las que tendrán que tomar la decisión adecuada. Para esto se necesita que hayan adquirido el suficiente sentido crítico de modo que puedan hacer un verdadero discernimiento sobre la base de los valores y seleccionar lo mejor. Por ejemplo, frente a la situación de la drogadicción, es posible que ya hayan tenido alguna experiencia de drogas, pero tanto si ya la han tenido como si no la han tenido deben estar bien preparados para enfrentar el problema ante cualquier eventualidad que se les presente. Los padres deben saber que el peligro de las drogas ya está muy presente en Chiloé. No hay que esperar al momento en el que los jóvenes se alejan de casa para preocuparse seriamente de este problema y hacer una verdadera labor preventiva.

29. Otro tema necesario para la formación es el referente a las relaciones sexuales. Es necesario que los hijos, desde niños, vayan captando el profundo sentido de la relación sexual plena dentro del matrimonio como consagración total y definitiva mutuamente hecha de un esposo al otro. Por lo que no hay lugar para las relaciones prematrimoniales ni para las extramatrimoniales. Esto requiere una tarea permanente de maduración afectiva y una actitud de respeto, que por ningún motivo debe considerarse arreglado con el uso de preservativos o anticonceptivos y menos aún con el recurso al crimen del aborto. Estas falsas soluciones llevan a la superficialidad y a no tomar en serio lo que es el compromiso matrimonial, pues la búsqueda y práctica de un placer sexual egoísta deforma el corazón humano y trae sufrimientos para las personas, las familias y la sociedad. Cuanto mejor sepan guardar continencia antes del matrimonio mejor podrán entender lo que es la plena entrega del uno al otro dentro del matrimonio y mejor estarán capacitados para resistir cualquier cosa por amor y fidelidad del uno hacia el otro.

30. La situación del pescador, del camionero y de tantos otros que se ven obligados a vivir mucho tiempo lejos de su casa y la situación de la mujer sola frente al hogar y otras situaciones en las que se hace difícil la convivencia familiar requieren ser analizadas por cada familia para ver la forma de tomar todas las medidas posibles en orden a mantener vivo el cariño por parte de todos y toda la ayuda que se requiera el crecimiento de cada uno como persona.

La vida de oración

31. Cada uno de los miembros de la familia y la familia entera debe tener su tiempo de oración. Es en el diálogo con Dios donde podrán, no sólo, encontrar el camino para dar fuerza a todo lo bueno y para superar todo lo malo, sino sobre todo para colocar la vida entera en las manos del Señor que es quien da sentido completo a todo. Es necesario aprender a “escuchar al Señor”. La lectura de la Sagrada Escritura debe ser un ejercicio frecuente. No basta tener la Biblia guardada en la casa. Desde los primeros momentos de la infancia los niños deben aprender a rezar y mantener diálogo con Dios cada día y a celebrar el Día del Señor todos los domingos participando en la celebración de la Santa Misa, o asistiendo al Culto Dominical donde no hay Misa, ofreciendo su vida a Dios y fortaleciendo el encuentro con los demás en el servicio a todos.

El servicio a las familias

32. Sabemos que existen familias rotas. Frente a este tema de situaciones irregulares renovamos lo dicho en la Carta Pastoral del 29 de Agosto de 1994 sobre y nuevamente llamamos a los Organizaciones sobre la Familia para impulsar la creación de “Consultorios Familiares” en cada lugar para acompañar a las familias siempre que se requiera, de modo especial en los momentos difíciles, y ser creativos con nuevas acciones posibles. Hacemos un llamado a organizar con fuerza las instituciones de la pastoral familiar en todas partes, manteniéndose en coordinación con la pastoral orgánica diocesana.

La Sagrada Familia

33. La Sagrada Familia es el modelo para todas las familias. En ella podemos encontrar el camino para servir a Dios con entrega total sin separar este servicio del servicio a los demás dentro de la vida normal de cada día y de cada instante. A ella nos encomendamos, pidiendo que nos bendiga siempre.

Al concluir:

34. Les invitamos a orar y reflexionar en este momento presente en el que nuestro país se discutirá sobre una ley del matrimonio civil para que los principios humanos y cristianos que conforman nuestra nacionalidad inspiren las leyes que resguarden el valor del matrimonio y la familia para el futuro de nuestros jóvenes.

En este año Vocacional en Chile, nos unimos al Papa Juan Pablo II que ha invitado a toda la Iglesia a vivir también el año del Rosario, orando de un modo especial por las familias y la paz del mundo.

Ancud, 29 de Agosto del año 2003

En el 27° aniversario de la Consagración de la Catedral

† Juan Luis Ysern de Arce
Obispo de Ancud

† Juan María Agurto Muñoz
Obispo Coadjutor de Ancud