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¿Se puede obligar a distribuir la "píldora"?

Fecha: 05/05/2004
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Concepción
Autor: Mons. Antonio Moreno Casamitjana


El Gobierno defiende la distribución de la “píldora del día después”, argumentando que se trata de una “política pública... obligatoria desde el punto de vista del administrador”. Sostiene que “el administrador de servicios públicos no puede confundir su rol.... con su propia opción personal”.

Me parece una opinión típicamente totalitaria.

Todos estamos de acuerdo, supongo, en que obedecer órdenes de tortura o asesinato no exime al “administrador”, es decir, al encargado de ejecutar las órdenes, de su propia responsabilidad. Debió haber desobedecido, incluso a costa de su propia seguridad, porque se trata de la vida. A nadie le es lícito, para evitar males incluso graves, atentar directamente contra la vida de otros.

En la Alemania nazi y en la Rusia marxista, muchos, normalmente mal informados, colaboraron o aprobaron políticas criminales. Hoy, con razón, los reprobamos. Al menos por haber sido tan ingenuos y desinformados respecto a un mal social tan grave.

La esencia del totalitarismo está en su pretensión de controlar las conciencias.

Esto es lo que la Iglesia no acepta.

El cristianismo respeta y colabora con las autoridades civiles en todo lo que es conforme a la rectitud moral. Fue la enseñanza de San Pablo en tiempos del mismísimo Nerón. Pero si se trata de una orden inmoral, que va contra la ley de Dios y la ley natural, es necesario decir “no”, aun a riesgo de los propios intereses o, incluso, de la propia vida.

De eso se trata en este caso.

Quien usa la píldora corre el riesgo de provocar un aborto, es decir, eliminar una vida humana. Quien facilita el medio para hacerlo está colaborando decisivamente a un acto que es criminal. Por lo tanto debe rehusar hacerlo.

Así pues, la norma gubernamental que comentamos va más allá de las atribuciones de la autoridad pública. Esta no puede pasar por encima del derecho fundamental a la vida. La norma, por tanto, no obliga a quienes en conciencia creen en el valor de la vida humana.

Esta es la razón que debe mover a todo católico, en estos momentos, a adherir a la postura claramente expresada por el Sr. Cardenal, Francisco Javier Errázuriz Ossa, en su carta pastoral que lleva por título “El derecho a la vida, también hoy en todas las circunstancias”.

†Antonio Moreno Casamitjana
Arzobispo de la Ssma. Concepción

CONCEPCION, 05 de Mayo de 2004.