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Calameños, defendamos la vida

Fecha: 06/05/2004
Referencia:
País: Chile
Ciudad: Calama
Autor: Mons. Guillermo Vera Soto


La opinión pública de nuestro país ha sido interpelada en estos días por la carta pastoral que el Arzobispo de Santiago dirigió a sus fieles con motivo de la decisión del Ministerio de Salud acerca del uso de “la píldora del día después”. Un serio debate ha surgido a raíz de esto. Como Obispo de esta Prelatura de Calama, me uno al Señor Cardenal Francisco Javier Errázuriz, pues lo que ha hecho, ha sido recordar la doctrina de siempre de la Iglesia a favor de la vida. Ante el debate surgido me permito puntualizar lo siguiente, queriendo iluminar el actuar de los católicos y personas de buena voluntad de nuestra ciudad.

1. “El respeto a la vida human no admite discriminaciones. Cada vida humana es un don de Dios, llamada a la vocación asombrosa de participar de la vida y de la felicidad de Dios” (carta del Sr. Cardenal) y esto debemos defenderlo todos.

2. “La Iglesia promueve tanto la abolición de la pena de muerte como el respeto irrestricto a la existencia de quienes aún no han nacido, pero que ya gozan de vida humana.” (Ibíd.) Por este motivo, la Iglesia siendo fiel al Señor, ha condenado siempre el aborto y la anticoncepción, males en los cuales muchas veces se cae por miedo, ignorancia, presiones indebidas y también por egoísmo.

3. A los sacerdotes muchas veces nos toca escuchar y acompañar a personas que han sufrido esta situación. Nos consta el dolor y la marca espiritual que esto produce en sus vidas. Como Pastores nos corresponde consolar, hacer entender y experimentar la infinita misericordia de Dios. Pero esto, no es incompatible con enseñar la Verdad que Cristo nos muestra.

4. En nuestro país, se pretende legitimar la entrega de “la píldora del día después” en caso de violación, proponiendo contrarrestar este mal, con otra violación, ahora con la violación de una posible vida humana, y por tanto una persona. La disputa surgida en torno al tema, nos lleva a pensar que esta entrega será cada vez más amplia, lo que va haciendo crecer en una conciencia anti vida, ya que el fármaco aludido no tiene evidencia clara de no ser abortivo, y “cuando se trata de la vida humana, no es lícito emprender una acción sin tener la seguridad de que esa acción no lo mata” (Ibíd.)

5. “Hay que recorrer un largo camino que atañe sobre todo a la educación al amor, a la sexualidad, a la Familia, a la paternidad y maternidad responsables, a la cultura de la vida. La disociación de la sexualidad del amor conyugal y de la apertura a la vida, va generando una mentalidad anticonceptiva y abortista, que inclina a considerar la vida recién concebida como una amenaza a la felicidad, y no como un maravilloso don. La sociedad necesita que sus comunicadores la ayudan a acoger este don de Dios que es toda vida en gestación, y a apreciar a quienes lo aceptan y ayudan a crecer, también después de su nacimiento.” (Ibíd.)

6. En nuestra sociedad calameña, también nos toca sufrir en algunas oportunidades hechos tristes de violación; jóvenes que viven apresurada e irresponsablemente su sexualidad. Esto nos preocupa y nos duele, pero creemos también que la solución no es entregar una píldora de emergencia, sino que tenemos que favorecer una mayor seguridad ciudadana – por la violaciones- una vida familiar más profunda; una educación sexual clara y recta cimentada en valores; un acompañamiento a nuestro jóvenes, que les permita humanizar con inteligencia, voluntad y sacrificio su vida afectiva y así ser señores de si mismos, aspirando a formar Familia sostenida en el amor responsable y comprometido en fidelidad.

Que San Juan Bautista, nuestro Patrono, que supo defender la centralidad de Dios, ruegue para que seamos fieles a lo que Él nos pide, aunque a veces sea difícil.

† Mons. Guillermo Patricio Vera Soto
Obispo prelado de Calama

Calama, cinco de Mayo del año del Señor dos mil cuatro